En la escuela, por ejemplo, la educación física resulta ser una materia más, como el resto, sujeta a una evaluación y a través de la cual, la escuela, buscará que el alumno, además de sus capacidades intelectuales, pueda desarrollar a la par, las corporales, sociales y motoras, también imprescindibles para su efectivo desarrollo como persona.
La práctica de algún deporte, especialmente aquellos que se juegan de manera colectiva como el fútbol, el bosquete, el voleibol, entre los más destacados y populares, son excelentes alternativas para que el alumno aprenda a trabajar en grupo, fomente relaciones interpersonales, desarrolle sentimientos de pertenencia y ejercite la convivencia, entre otros beneficios que sumarán por supuesto en su desarrollo social.
Aquellos niños que no fueron oportunamente incentivados y enseñados en este plano suelen disponer en el futuro muchísimos problemas de integración social, que hasta pueden desencadenar en escenarios más complejos.
Por otro lado, la actividad física puede realizarse en lo que popularmente se llama alto rendimiento con el objetivo de participar de algún tipo de competencia. Los atletas y los deportistas que intervienen en competencias que exigen un gran desgaste físico, realizan regularmente entrenamientos que los ayudan en este sentido, a no sentir cansancio o desgaste físico en plena competición. También en estos casos a la actividad física se la acompaña con una dieta balanceada y diseñada para soportar esas demandas.
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